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Aunque sean viejitas…

Por la L.C.C Arely Hernández Vásquez.
¿Qué piensa un joven o adolescente, cuando le proponen ver una película realizada en 1958?
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Abril, 2016
UGM
CINE

Salvo honrosas excepciones, estoy segura que su primer pensamiento es ¡Qué flojera!, ¿Películas viejas? Y por alguna extraña razón, su mente en automático se pone en blanco y negro, (aunque desde 1916 Hollywood aplicó el proceso Technicolor a algunas de sus películas), volviendo entonces casi imposible convencerlo de invertir su tiempo en ver alguna cinta de este tipo.

Hace unos días platicaba precisamente con un joven, quien me pidió una recomendación de cine, me dijo que (según él), ya había agotado el catálogo de Netflix y visto hasta tres veces sus películas favoritas (algunas de superhéroes, pensé), dejándolo sin opciones para entretenerse.

Le pregunté por sus intereses y que tipo de película buscaba, fue claro en su respuesta:

-Quiero ver una que me atrape, que me intrigué, que me mantenga interesado, dijo.

Y al escucharlo lancé una respuesta, suponiendo que mi propuesta sería rechazada de inmediato…

-Ve Vértigo, de Alfred Hitchcock. Está en Netflix… dije para ayudarme un poco.

¿De qué año es? ¿Qué actor sale? ¿Es de acción? ¿No es la de un joven que se queda atrapado en una montaña?, porque esa la empecé a ver y no me gustó.

Una ametralladora de preguntas ante dos nombres que desconoció de inmediato.

No, nadie se pierde en ninguna montaña en esta, es suspenso psicológico.Y di lo que consideré la estocada final a la plática, entendiendo cuán tonto había sido mi argumento de que la podría encontrar en Netflix, para hacerlo pensar que estaba “en onda”…

-Es de 1958. Tras un silencio me respondió…

-¡Va!, la voy a ver. Pero, ¿Es a colores verdad?

-Sí, es a colores, respondí.

Justo cuando comenzaba a olvidarme del asunto recibí un mensaje

-De las mejores películas que he visto últimamente. ¿Puedes recomendarme más?

Aunque sean viejitas.

No sé si la película que le recomendé sea precisamente una obra de arte, ni la que le recomendaría a todo el mundo (y no porque no me guste, sino porque soy una fan de Hitchcock y eso me vuelve poco objetiva en el asunto), pero estoy segura de algo, generó la emoción que él requería en ese momento.

Y es que estamos tan acostumbrados a ver cintas rápidas, explosivas, violentas; con escenas que si no son breves nos aburren y cansan, que pensar en la idea de que a un adolescente le guste una (de 1958), en la que escenas con diálogos entre dos personas duren hasta 8 minutos, permaneciendo los protagonista en la misma habitación y realizando pocos movimientos, es prácticamente imposible; pero cuando este diálogo nos atrapa e intriga, vemos que no es tan aburrido como suena.

No creo que todo lo nuevo sea malo y lo viejo excelente, sólo creo que hay más opciones de las que nos pueden ofrecer las carteleras de cine; no sólo de hoy o de antes, entre lo nuevo hay tantos géneros, tantas propuestas, tantos países y tantas realidades que conocer.

Y, entre “las viejitas”, tantas cintas que pueden llegar a emocionarnos, que rescatan la idea del cine como séptimo arte y que usan la plataforma para ser espejo de conductas humanas y sociales.

Además, estas películas sentaron bases de lo que podemos ver hoy, e incluso muchos directores recurren a fórmulas que se usaron en ellas y hasta que vemos lo viejo y lo nuevo podemos detectarlo. Tanta música, tantas maravillosas escenas, no pueden quedarse encajonadas, los jóvenes (y los no tan jóvenes), merecen verlas.

Es por ello que me decidí a hacer una lista de películas que, “aunque sean viejitas”, pueden interesarles, que no por ser antiguas son aburridas y que pueden acercarlos a ver y aceptar cosas diferentes, sé que hay muchísimas mejores, pero se puede empezar por ellas. Empezaré arriesgándome con la que ya recomendé y funcionó…

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Vértigo, Alfred Hitchcock (1958).
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Casablanca, Michael Curtiz (1942).
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El expreso de medianoche, Alan Parker (1978).
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Ensayo de un crimen, Luis Buñuel (1955).
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El resplandor, Stanley Kubrick (1980).
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El puente sobre el río Kwai,David Lean (1957).
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Sueño de fuga, Frank Darabont, (1994).
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Psicosis, Alfred Hitchcock, (1960).
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No podía faltar, El padrino, Francis Ford Coppola, (1972).
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Y, por último, para las mujeres enamoradas, hay más que las comedias románticas de los 90`s, Sabrina, Desayuno con diamantes y Charada con Audrey Hepburn, creo que les gustarán mucho.

Estas son sólo recomendaciones, tú decides si te animas a ver alguna o estás cómodo con lo que te ha gustado hasta hoy; y es que al final, como bien lo dijo Jean-Luc Godart, “El cine es el fraude más bello del mundo”.

LCC. Arely Hernández Vásquez.

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